lunes, 10 de mayo de 2010

AZUL TURQUESA




















Azul turquesa,

Cuando notaste que la vida se resumía en síntesis

Y palabras cortas,

Frases sin puntos ni comas

Estructuras sencillas que decían quien eras tú

En realidad no eras nadie.


Azul turquesa,

Cuando te dijeron que las rosas golpeaban tu rostro

Y no te dolían las heridas de sus espinas

Porque el dolor

Nunca tuvo significado para ti,

Te gustaba jugar a ser mártir.


Cuando cantaste por última vez en el prado precario

De tu casa sin balcón,

Buscaste en el postrimero rincón

Un espacio donde escribir

Y nunca lo hallaste.

Aún escribes a los pies del sauce llorón.


Azul turquesa,

Cuando serás esa mascara transparente

Que quebraste en un cristal

Cuando cambiaras tu mente

Para no dejar de suspirar;

Cuando callarás al vacío

De tu alma sollozante

Que se agazapa tiernamente

En el continuo parpadear.

De un mundo que estampa rótulos en la frente

De aquellos que ya no puedes despegar

Son tus ojos la luz del nuevo continente

Que al menos tú, nunca podrás mirar.


Azul turquesa,

Cuando será aquel día

En que me dejes ser tú

Y no te escondas detrás de mí.

miércoles, 21 de abril de 2010

VIDAS INFANTILES

















Ella da vueltas

Su mundo gira alrededor del acero

Frío que frota sus manos;

Mientras tanto

Ella sigue girando.


La niña de los ojos café

No le interesa más tarde

Lo que pasará después.

El futuro es incierto.

Su vida se concentra en una sencilla

Palabra: jugar.


Ella persigue formas, modelos

Que desde sus dulces

Ojos café

Quiere alcanzar.

Lo intenta

Ella no sabe qué esperar.


Manos de la nada, le tapan los oídos.

La guían en sus juegos

Y la otra lejana…

La mujer de la mesa apartada;

Frunce el ceño

Mientras la observa venir.


Ella da vueltas,

La niña de ojos café

Se pierde en sencillez fortuita

Sus sueños se balancean en la nada

Pero no le importa

Ella sigue girando

Ella es feliz.

viernes, 19 de marzo de 2010

DESDE EL QUINTO PISO

Con Exactitud

No explicaba ella el malestar que le incomodaba

Y la hacía sentir por primera vez en su vida

Tan vulnerable.


Las escaleras, los pasos,

Los mismos protagonistas.

El mismo escenario.

Un argumento diferente

Del cuento que ambos

No querían dar final.


Situados en el vacío

Relativamente amplio,

Los dos tan cerca

En hileras que se unían en una sola voz.

Estaban allí,

Escapando de nuevo el uno del otro,

Pero más uno que el otro.

Evitaba un saludo formal y cercano,

Esa era ella, por supuesto.


Una sonrisa,

Una movida de mano

Que para él era gloria eterna

Para la chica situada a dos filas de distancia

Era el consuelo de evitar tenerlo cerca de sí.


Sin embargo, hay encuentros inevitables

Como los que se dan en las noches de música encantada.

Él la esperaba como de costumbre

Refugiado en la clandestinidad

Ella evadía a muchas personas para poder salir.

Pero a la salida,

Estaba otra vez él.

La indiferencia y evitar el saludo

No funcionarían en ese instante

A tan sólo centímetros de distancia.

Quizá por magia divina o simplemente por gracia

Ambos se habían encontrado en el principio de un quinto piso

Sin terminar.


Ella lo saludo

Con un beso en la mejilla

Que grabó el instante,

Él se acercó a ella

E inició la conversación como nunca antes lo hizo.

Se quedaron mirando desde rejas que los encarcelaban

Y les impedía a ellos apreciar a los demás

Ir y venir en el patio

Que antes fue escenario de mil encuentros inconclusos.


Ella sonreía de rato en rato.

Él grababa las sonrisas en el disco duro que no quería formatear.

La invitación a bajar hacia el patio era obvia,

Pero ninguno de los dos

Quiso proponerla.

Los minutos pasaron sin que se dieran cuenta

Que ambos

Estaban mirando lo mismo,

Sin mirarse como tantas veces lo habían planeado.


Se despidió de él,

Y él quiso prolongar la despedida,

-te acompaño- le dijo,

Y ella se sintió halagada por la compañía.


Los cinco pisos se escurrieron entre

Sus pasos

Que no dejaban eco en los oídos de los demás

Sólo en los suyos.

Cada tema surgía sin que ambos lo propusieran.

Pero los escalones eran demasiado cortos para los dos.

El camino escalonado se terminaba

Y ambos tocaron suelo otra vez.


Allí la despedida era inevitable.

Una escolta la esperaba a ella

Y ella evitaba que dicha escolta lo observara a él.

Al final del pasillo la mejilla rozó la eternidad

De un adiós que se hizo más corto que los cinco pisos.

Ella le volvió a sonreír y él repitió el gesto,

Al menos hasta que un grito los sacó de

La burbuja de aquella historia sin final

Y los regresó a la realidad

Aquella fría y vacía realidad

Que envolvía sus rutinas

Y que hacía más prolongada la distancia

Que ellos no querían remarcar

Al menos en esos instantes a solas.

No en esos instantes.

domingo, 28 de febrero de 2010

Tardes sin verano

No hay peor tarde

Que aquellas en las que se graba en mi frente

El sello de tu ausencia.

En las que recorro las calles vacías

Y sin querer o tal vez queriendo

De cierto modo…

Pienso en ti.

No hay peor tarde

En las que te veo acompañado

Y no soy yo la acompañante.

Esas tardes me las guardo en la cabeza

Y me torturan mientras camino

A cien kilómetros de ti.

No hay peor tarde

Que las solitarias en casa

Donde la resignación

Se hace real con tus mensajes

Que no llegan más desde hace un mes.

No hay peor tarde que las de siempre

Las de ahora...

Las de mañana

Que desde entonces serán las inconclusas

En las que nunca pude dar el porcentaje que me pedías

Y que jamás comprendí.

Esas tardes no vuelven a pasar por mi verano

Porque desde aquella tarde caminando sola,

Tan lejos de ti

No hay veranos que me quemen la piel

Con la misma intensidad con la que ardían tus abrazos

No quedan luces encendidas entre los dos

Porque todas las llamas se apagaron aquel día

Acompañado,

En la que yo no era tu acompañante.

lunes, 22 de febrero de 2010

Egoísta

Mientras tus parpados se caen

Sobre mis brazos,

Mientras calienta la luz

Bajo tu almohada

Conservando los últimos cabellos que dejaste antes

De despertar.

Mientras escribes sin pensar en mí

Yo que estoy a tu costado

Concentrado en la nada

Aquella nada que corre por mis dedos

Mientras toco tu piel

Mis brazos

Se estremecen en cada letra que escribes sin que lea.

Sólo siento

El eco de tu voz

Cada que pronuncias mi nombre mientras escribes.

Eres egoísta.

Por no dejarme saber lo que piensas mientras escribes.

Egoísta conmigo

Por no dejarme leer el final de tus historias

Esas hojas de papel

Que se rompen con el inicio de las novelas

Las cuales nunca concluirás

Porque incluso contigo

También eres egoísta.

Mientras escribes, no me despiertes.

La nada se conserva mejor entre mis dedos

Mientras puedo sentir tu aliento cerca de mi rostro,

Escuchando mi nombre mientras escribes

Aunque nunca sepa que las historias hablan de mí.

jueves, 21 de enero de 2010

Quizá mañana

Él la observa

Desde lejos, como suele hacerlo de costumbre.

Trata de acercarse con pasos pesados y torpes,

Pero ella lo esquiva con mucha facilidad,

Siempre lo hace.


Distrae sus manos con juegos tontos,

Mientras ella sabe que debe camuflarse con la multitud

Y evita verlo a toda costa.


“Quizá mañana”

Se repite él al levantarse, al acostarse y cuando tiene la oportunidad

De pensar en ella.

“Quizá mañana, pueda verla otra vez. Hablarle”

Pero no puede, no lo logra

Y cuando lo intenta, se vuelve a quedar atrás.

Ella avanza con mucha rapidez

Ya no encuentra otra forma de aclarar su “no me gustas”

Que con la indiferencia y la distancia de por medio.


Otra vez se están los dos bajo columnas en esquinas diferentes.

Acorralados por la multitud,

Cada quien viviendo una fantasía diferente

Él tratando de acercarse

Y ella viajando al más allá.

“Aunque le duela”-dice ella.

“Mañana lo entenderá”.

Mientras él se repite mil veces cada día.

“Quizá mañana. Quizá mañana le pueda hablar”.

domingo, 1 de noviembre de 2009

Y eso está bien...

Yo te vi bajar la escalera
Con los pies cansados
Y los ojos brillosos…
La conversación se te había hecho sueño
Mientras el bus se alejaba más y más
Yo trataba de no mirarte partir.

Todavía no tiritaban mis dedos aquella tarde,
Era primavera, con un viento otoñal.
Yo llevaba puesta mi casaca azul y mis aretes de oro,
Y tú con aquella chompa beige que casi
Deja de existir por el tiempo de uso.

Tenía ganas de declararte el pésimo gusto que posees
Para seleccionar la ropa que usarás en los días menos pensados.
Tenía ganas de reprocharte la falta de atención
Para enviarme un solo mensaje en la semana.
Tenía ganas de abrazarte y decirte mil frases que
Grabe en mi memoria para confesarlas a mi cuaderno
Antes de dormir
A medianoche cuando estamos solos
mis suspiros noctámbulos y yo
y cuando no fluye ni uno sólo en mi cama vacía de pensamientos.

Pero no hice nada,
Aquella tarde solo te miré,
Como en las mismas ocasiones en las que nos encontramos
En el mismo patio
Abarrotado de jóvenes alegres
Que nos cubren las espaldas para jamás
Encontrarnos en un segundo de distracción.

Quizá hoy para suerte tuya o para bendición mía,
Tú estabas con poca gente,
Con un solo amigo y yo…
Caminaba siguiendo a la multitud de cinco personas
Que avanzaban a mis costados.
Luego de tanta escondida
Terminamos en el mismo lugar
Encontrados en un saludo que se hizo eterno
Y se convirtió en la excusa para decir más de lo debido.

Mis pasos no quisieron ir más allá de ti
Y tus ojos escondían verdades que estaban lejanas de mi percepción
Quizá todavía guardas muchos secretos que iré descubriendo
Sin que tus labios pronuncien una sola palabra
Sólo mirándote.

Había un extranjero de más en la escena
Y los protagonistas por azares del destino
Querían hablar con él,
Por la sencilla razón de querer quedarse solos.

Los minutos pasaron y el tiempo previsto para marcharme
Había corrido más de media hora.
Pero no quería irme, no todavía.
El extranjero se despidió y me dio gusto conocerlo
Aunque en aquel momento solo haya sido
El celestino de un encuentro más e inoportuno.

Quise moverme de mi sitio, pero entendí
Que en aquel cubículo de 40 centímetros estaba muy bien ubicada
Allí sus palabras se escuchaban con eco en mis oídos
Pero los demás no nos oían
Y eso estaba bien.

¡Vamos!
Dijo sin dejarme respirar para asimilar la media hora transcurrida
Yo caminé
Casi siguiéndolo sin querer seguirlo.
Luego de tantos meses cumpliría la promesa
La de acompañarme poco más de unas cuadras.

La distancia entre los dos se hacia menos notoria
Casi faltaba un roce o algo más que una caricia
Que terminara por darle el matiz perturbador
A esos minutos de caminata.

Su celular fue el mejor tema de diálogo,
Sin embargo, yo demostré mi habilidad para saber de todo un poco
Mientras él
Quedaba como el ingenuo de las pocas ideas…
Casi puedo asegurar que aprendió más de un tema en cinco minutos
Y alejaba la mirada, así como cuando el extranjero se sorprendía
De mi ambición por querer saber más.

Él parecía orgulloso de tenerme cerca
Sobre todo por mi facilidad para contar mis metas a futuro
Pero la vanidad no estaba hecha para los segundos con él,
Me sentía la peor farsante cuando hablaba de mí
Y no dejaba entrever sus proyecciones en las frases que él repetía.

Cuando llegamos
El paradero estaba igual de siempre…
Las personas empujándonos, las bocinas chiflando en nuestras orejas
Y nosotros concentrados en un espacio imposible
Para concentrar
En los dos segundos las palabras faltaron
Y las miradas se complicaron más.

¿Te llegaron mis mensajes?
Respondió a todo lo que me había estado preguntando en esta semana
Tantas ganas de sufrir en vano, me repetía inconcientemente
Él no había dejado de comunicarse,
Solo que…
Alguien muy arriba o muy abajo
Intentaba decirnos que…no estábamos hechos el uno para el otro.

Negué a su pregunta y reafirmé mi sorpresa
Ante aquel verso que sonaba a música de fiesta en mi cabeza
Él no se había olvidado de mí.

Entendí que te guardas algo entre el pecho que no quieres confesar
Pero es tan difícil
Conocerte teniendo miedo a poder amar
Y ser dos veces feliz
Como aquella poeta que es feliz escribiendo sin decir.
Es tan difícil
Dejar de tenerte como centro de las historias que se pegan en mi blog
Y que por suerte mía o cosas de la vida jamás llegan a ti
Y eso está bien, me repito concientemente.

Quizá pasaran años para que tú sepas algo más que un sentimiento
O esperaré a ahogarme en los murmullos de mis poemas
Que ya no quieren escribir sobre ti
Pero mis manos quieren seguir haciéndolo.
Entonces, no me queda más remedio.
Puedo pensar que ya perdí
Hasta la más mínima racionalidad.
Y desde aquel abril en verano
Empecé a soñar con mariposas turquesas
Y con mensajes cada cinco minutos
Que hasta mañana siguen sin llegar.
Quizá nunca lleguen.