jueves, 21 de enero de 2010

Quizá mañana

Él la observa

Desde lejos, como suele hacerlo de costumbre.

Trata de acercarse con pasos pesados y torpes,

Pero ella lo esquiva con mucha facilidad,

Siempre lo hace.


Distrae sus manos con juegos tontos,

Mientras ella sabe que debe camuflarse con la multitud

Y evita verlo a toda costa.


“Quizá mañana”

Se repite él al levantarse, al acostarse y cuando tiene la oportunidad

De pensar en ella.

“Quizá mañana, pueda verla otra vez. Hablarle”

Pero no puede, no lo logra

Y cuando lo intenta, se vuelve a quedar atrás.

Ella avanza con mucha rapidez

Ya no encuentra otra forma de aclarar su “no me gustas”

Que con la indiferencia y la distancia de por medio.


Otra vez se están los dos bajo columnas en esquinas diferentes.

Acorralados por la multitud,

Cada quien viviendo una fantasía diferente

Él tratando de acercarse

Y ella viajando al más allá.

“Aunque le duela”-dice ella.

“Mañana lo entenderá”.

Mientras él se repite mil veces cada día.

“Quizá mañana. Quizá mañana le pueda hablar”.